martes, mayo 29, 2012

Cabaret virtual: free jazz y experimentación sonora en el proceso de la escritura


Y que nos vamos a Taxco, al XII Encuentro Nacional de Escritores de Tierra Adentro. Me invitaron para leer un par de cuentos del Joni Munn y otras alteraciones del psicosoma y para participar en una mesa de discusión con nombre enlazado a lámparas de neón: Cabaret virtual:Escenas multimedia y nuevas tecnologías. ¿Que qué hago yo ahí? Pues me preguntaron si me gustaría hablar de la relación interdisciplinaria que puede haber entre la literatura y otras artes, y de inmediato me vino a la mente una huella de tinta iluminada que decía: "es momento de enlazar el cuerpo del free jazz y la experimentación sonora con tu proceso creativo; con la forma en que el golpe, el corte imprevisto, el contraste, el impulso salvaje, la mezcla de naturalezas instrumentales e incluso la deformación de sus estructuras, se queda en tu inconsciente y brota, de una manera extrañamente asimilada, en tu escritura". Y entonces acepté.

Queda aquí constancia:

Comunicado No. 1174

***Se realizará del 30 de mayo al 1 de junio en Taxco, Guerrero

***Participaran 28 autores procedentes de Baja California, Distrito Federal, Estado de México, Guerrero, Oaxaca, Querétaro y Tamaulipas

Con el objetivo de ser un espacio de conversación entre creadores de distintos géneros, fomentar la reflexión, el intercambio de ideas y generar nuevos proyectos literarios, del 30 de mayo al 1 de junio se realizará el XII Encuentro Nacional de Escritores de Tierra Adentro en Taxco, Guerrero.
Así lo dio a conocer en entrevista la directora editorial del Programa Cultural Tierra Adentro, Mónica Nepote, quien añadió que el eje central del encuentro será la dramaturgia.

“A través del encuentro, buscamos poner en contacto a una generación de autores menores de 35 años que quizá en 10 años estén con toda su potencia escribiendo los libros de la literatura mexicana, los cuales posiblemente están interesados en otros caminos o procesos de creación que implican muchas veces el saltar o hacer uso de otras disciplinas o formatos para hacer una exploración propia.

“Sin embargo, en esta ocasión daremos un peso importante a la dramaturgia ya que buscamos que los dramaturgos conozcan lo que se trabaja desde otras disciplinas, por ejemplo, en la poesía en donde algunos autores recurren al spoken poetry, al cuerpo o a asuntos visuales para crear”.

Las actividades del encuentro incluyen una conferencia magistral que ofrecerá el narrador, dramaturgo, pintor y dibujante Hugo Hiriart, quien hablará de “cómo se dio su contacto con la interdisciplina ya que él ha saltado en los diversos géneros, explorando con su imaginación, además de que es un proceso que se le ha dado de forma natural y con mucha erudición”, revela la directora.

También se realizarán cuatro mesas de reflexión y análisis: “Neo Narración/Neo Drama/Neo Poesía #", "Maquetas escénicas: el teatro, lo social y lo real", "Sesión laboratorio: cine, TV y otras ficciones" y "Cabaret virtual: escenas multimedia y nuevas tecnologías”.

“Son mesas en donde cada participante tiene 10 minutos. Aquí son los autores los que hablan de cómo son sus dinámicas de trabajo y habrá quien haga lecturas con proyección o presente trabajos que se están armando o que ya armaron.

“Lo ideal es que sean mesas de discusión para hacer que los autores se conozcan, que sepan y compartan información, dialoguen y reflexionen de tal forma que no sólo sea un encuentro para leer la creación propia o un encuentro de discusión, sino un híbrido de ambos", comenta Nepote.

En este encuentro participarán 28 autores: 13 dramaturgos, ocho poetas, cinco narradores y dos cuentistas, quienes presentarán sus trabajos en diversas instituciones ubicadas en Taxco, Guerrero, como el Centro Cultural Casa Borda, la Escuela Nacional de Artes Plásticas-UNAM y el Parque Vicente Guerrero.

Entre los dramaturgos se encuentran Carlos Portillo, Itzel Lara, Gibrán Portela, Noé Morales, Lucía Leonor Enríquez, Zulaí Macías, Iván H. Arizmendi, Paco Reyes, Diego Álvarez, Ángel Hernández, Felipe Rodríguez, Richard Viqueira y Luis Santillán.

Los poetas que estarán son Yohanna Jaramillo, Antonio Salinas, Carlos Ortiz, Luis Alberto Arellano, Paula Abramo, Geovani de la Rosa, Daniel Malpica y Efraín Velasco. Los narradores serán Iris García Cuevas, Iliana Vargas, José Noé Mercado, Astrid Paola Chavelas y Paul Medrano, y los cuentistas, Javier Reyes y Salvador Calva Carrasco.

“Son autores que está promoviendo la Revista Tierra Adentro, que acaban de publicar en ella o que están por publicarse sus libros, aunque también contemplamos autores que no han sido publicados pero que trabajan con la interdisciplina.

“Por ejemplo está Efraín Velasco un poeta que publicó años atrás en Tierra Adentro pero que ha trabajado mucho con las obras visuales y su relación con la poesía, lo que le permitió crear unos video poemas.

“Está también Luis Alberto Arellano, un autor publicado recientemente que tiene un libro de poesía y ensayos que toca las zonas límites de la interdisciplina y las dinámicas de la escritura. También se encuentra Zulaí Macías, quien trabaja con una mezcla especial de dramaturgia y danza”.

Para conocer los horarios de las actividades del encuentro y seguirlo se puede visitar el perfil Tierra Adentro en Facebook o consultar el sitio www.conaculta.gob.mx/tierra

jueves, mayo 17, 2012

Saturniana

Antes de saltar por la ventana, el sueño despega una a una las pestañas de esa mujer, para que entre a sus ojos, neblinoso y de un azul opaco, el último día de su vida.

Ya en la noche vislumbraba que el último punto del último párrafo se estaba configurando. Ya en la noche había sido atropellada por una consola de erratas estridentes. Ya en la noche le había quedado bien claro: alguien, el que había dejado aquel mensaje escrito con gis negro sobre la tabla clara del comedor, había planeado para ella otra vida en otra tierra:

Nunca serás princesa y mucho menos reina de ninguna historia.
Ningún canto inspirará nunca tu incoherencia,
tu desatino de observador cejudo, tu tropiezo constante
entre roca y agua, atroz y convulsa palabra salina.
No serás
siquiera
un esbozo de imagen acrayolada sobre la pared,
línea
incrustada en el árbol adolorido,
marca de pintura en un auto accidentado.
Dolor de nada, de nadie.
Sonrisa de nada, de nadie.
Sombra de la voz de fuego,
de la tempestad
cruentísima y sonora.
Tus palabras son tu única escucha y respuesta:
no hay más que silicio en la lengua de quien dice conquistar tus entrañas.


de la tempestad
cruentísima
y sonora

de la tempestad
cruentísima y sonora


de la tempestad cruentísima y sonora

de la tempestad
cruentísima
y
sonora


Fin del delay:
los restos secretan huellas de materia efervescente en la plasta dúctil y platinada
que ahora forma su cuerpo desmembrado sobre el árbol que la recibiera.

Ambos, árbol y restos,
son absorbidos por una ventosa de luz que craquela el pavimento.


jueves, mayo 03, 2012

Para no perder el nombre: Guadalupe Dueñas

El siguiente texto es una presentación que debía publicarse en una plaquette/homenaje a Guadalupe Dueñas; sin embargo, por no cumplir con los tonos institucionales, no se incluyó.
Comparto también un breve texto que en su momento apareció publicado en la Revista de Bellas Artes, en el que, de manera soslayada pero ácida, la autora hace una reflexión crítica y atinada sobre el entreguismo de ciertos escritores.


Guadalupe Dueñas fue narradora, guionista de telenovelas, ensayista y colaboradora de algunas revistas literarias, particularmente de Ábside, la primera en publicar uno de los textos que conformaría, en 1954, Las ratas y otros cuentos, plaquette con la que se daría a conocer como narradora de una visión muy particular, “extraña” para la mayoría de sus contemporáneos.
A partir de ese momento, Guadalupe Dueñas empezó a vislumbrar un universo poco explorado por otros escritores de la literatura mexicana contemporánea, específicamente de mediados del siglo XX: los temas tratados por esta autora abrevan del humor negro, la ironía, la crítica incisiva, el horror y elementos muy particulares de la literatura fantástica, sobre todo, la trasgresión de lo sobrenatural a través de animales o personajes con los que se convive a diario pero que no suelen tenerse en cuenta o a la vista.

Dueñas construyó su propio panorama creativo a la par de otros proyectos curiosamente relacionados con la labor literaria: bajo la producción de Ernesto Alonso, realizó cerca de 50 guiones para telenovelas; entre las consideradas de “mayor rating” se encuentran Leyendas de México (1968); Carlota y Maximiliano (1965); La máscara del ángel (1964); y Las momias de Guanajuato (1962), esta última basada en el cuento “Guía de la muerte” de la propia Guadalupe Dueñas y en cuya adaptación trabajó a lado de Inés Arredondo, Vicente Leñero y Miguel Sabido como co-guionistas.
“Guía de la muerte” había sido publicado en 1958 como parte de Tiene la noche un árbol, con el cual obtuvo el Premio José María Vigil 1959. Poco después, entre 1961 y 1962, fue becaria del Centro Mexicano de Escritores; sin embargo, transcurrieron catorce años para que apareciera su siguiente libro, No moriré del todo (1972), en el que los tonos irónicos y la atracción por lo insólito, lo terrible y una introspección angustiante determinaron la voz narrativa de la autora. Esta fuerza en su escritura se vio enriquecida años después por la explotación de lo atmosférico en los cuentos que conformarían su último libro publicado, esta vez casi veinte años después que el anterior, y en cuyo título se adivina una sentencia: Antes del silencio, donde se hace presente más que en los libros anteriores, el espíritu lírico de Guadalupe Dueñas trasladado a una prosa pululante de imágenes oníricas, apariciones, juegos en donde es difícil determinar el umbral que se cierra cuando el sueño acaba.

Además de su obra narrativa, Guadalupe Dueñas escribió una serie de breves ensayos dedicados a diversos personajes de la vida cultural en México. Se trata del libro Imaginaciones, que, como el título afirma, es eso, un ejercicio a la manera de Vidas imaginarias de Marcel Schowb, en este caso basado en algunos rasgos característicos de autores que interesaban a Dueñas.
La única antología en la que participó fue Pasos en la escalera. La extraña visita.
Girándula
, un libro colectivo publicado por Porrúa en 1972, donde se proponía el desarrollo de tres cuentos con los mismos títulos por parte de las autoras incluidas: Carmen Andrade, Beatriz Castillo, Guadalupe Dueñas, Margarita López Portillo, Mercedes Manero, Ángeles Mendieta y Ester Ortuño, cuyos textos iban acompañados de dibujos originales de Elvira Gascón.

El material que se reúne en esta plaquette sirva para conocer, de manera somera, el espíritu de esta narradora de lo fantástico que, tras diez años de su muerte, nos visita con la intención de recordarnos que la literatura mexicana tiene una identidad que está más allá de los elogios y la condescendencia entre escritores, de las cuestiones de género, de las imposiciones de estilos que están a la moda: la literatura mexicana contemporánea tiene algunos autores que han escapado de la farándula para preocuparse por escribir.


Yo vendí mi nombre
| Guadalupe Dueñas



Como algunos venden su alma y otros venden su cuerpo y otros más su sombra y hay quienes venden pájaros, yo vendí mi nombre. Consta de cinco letras. Es un nombre pequeño y un apellido muy largo, que en tiempo no remoto, alcanzó fama y pudo cotizarse como alta moneda. Apareció junto a plumas reconocidas y estuvo precedido por títulos de sabios y pro-hombres.
El misterio de su ampulosidad no viene a cuento. Baste saber que conservo en oro sus iniciales y que existen aulas y bibliotecas bautizadas con mi nombre. Grabado estuvo en universidades, y no faltaron editores que lo adoptaron por bandera izándola en las cúpulas. Otros muchos esculpiéronle en muros y portadas. Entretejían las mayúsculas con hilos de plata y sombreaban las vocales con acerinas y esmalte. Convirtióse en símbolo, en aleluya, en buen agüero, en triunfo y en sonido glorioso. En ese entonces, periódicos y revistas nacionales y extranjeras, se atropellaban por consignarlo, por encabezar sus columnas con los augustos rasgos de mi pertenencia. Los lectores enrojecían de emoción al hallarlo en enciclopedias, en semblanzas, en biografías y en números antológicos destinados a la eternidad, y aun en reseñas de modas. El mundo lo alquilaba sin reparar en el precio. Avanzó en popularidad como los mitos que la credulidad agranda. Adorno fue de la palabra; labios encumbrados lo envidiaban, hasta que un día, un desdichado día, empezó a apagarse con la prisa de las luciérnagas que dejan en sombra el paraje de la noche más obscura.

Restos de su gloria quedaron atrapados en artículos de segunda. Revistas no informadas retuvieron los jirones alfabéticos, los caracteres degradados, las letras que al transcurrir del tiempo perdían equilibrio como los epitafios de las tumbas olvidadas por los deudos. Las vocales disparáronse a manera de luces pirotécnicas.
Fue el comienzo de una tortura mortal. La mengua reducía el nombre cada vez más y más. Aparecía distorsionado o con letrilla microscópica del todo indistinguible. Nadie exigía las bélicas mayúsculas de trazo gótico, nadie extrañaba las alas de cuervo que rubricaron el nombre caído en desdicha, sucio de polvo como corcel abatido y sin dueño.
La adversidad propició el desacato de escribir las iniciales cuando se habla del D.F. Los letreros fueron empalideciendo.
Las publicaciones que ostentaron escandalosos ribetes con gualdas, suprimieron las gárgolas y los arabescos hasta que las consonantes danzaron derrengadas y sonámbulas. Con frecuencia fallaban letras o aparecían tan borrosas como si un designio infernal se anticipara a su cancelación.

El calvario se agrava. Ahora, antes de que amanezca, me dirijo anhelante al primer puesto, al vendedor más cercano, al gacetillero, al pepenador de desechos, para revisar meticulosamente cada publicación y comprobar si aún figura mi nombre aunque sea en el directorio; con mano temblorosa y ávida, abro las páginas, los dedos se me hacen huéspedes, con esfuerzo olvido el llanto que me causa ver en algún rincón mi nombre de pila o la inicial perdida del apelativo que ya nadie reconoce.
Confidencias afanosas o malignas me hacen saber que las directivas tratan el conflicto de suprimir el nombre que se les ha quedado fijo como una alcayata. Sé que quienes votan por el aniquilamiento, encuentran tibia persistencia en románticos añorantes de la firma que no tienen valor para desterrar de su paginario.

Un pudor no exento de amargura me hace cavilar en la manera de liberarlos a todos de la pesantez del nombre cuyas letras cadavéricas encenizan sus revistas. He llegado a sentir agradecimiento cuando alguien lo suprime sin ceremonias. Insoportable es irse muriendo a pedazos, mejor dicho a letras; un puntillo hoy y un acento mañana; ahora el rasgo de la T no aparece; más adelante el diéresis y luego la R y la M y aun la Y, que es tan poco socorrida en nuestro idioma. Lo capto todo. La fisura de mis tímpanos recoge las murmuraciones y a pesar de núbiles cataratas que entresolan mis pupilas, adivino el desdén y las muecas de repudio. Con las yemas de mis dedos palpo negativas y razones. En la rajadura de mis labios y en mi lengua reseca sopla el aire salado que dispersa mi nombre. Padezco comentarios y juicios sin poder darme a la fuga. “Dicen que ya no escribe, que está ciega”.
¡Bah! –“Estar ciego es estar muerto”.
Se desentienden de mi presencia. A veces rampo, me agazapo, ruedo, me deslizo, hasta las redacciones donde otrora pidieron de rodillas mi colaboración eterna. Los amigos de antaño ya no me conocen. Han ensordecido en el ruido de nueces de los manejadores de frases.
Un terror supersticioso me invade, un terror ajeno a vanidades y a esperanzas: la certidumbre de que en cuanto la última letra se esfume y el punto final se diluya sobre el papel como una lágrima, mi vida, frágil e inútil vida, será un renglón en blanco como el de los presuntuosos de ayer que ignoran su anonimato, aunque su engreimiento es sólo corrupción aprisionada en una fosa.