lunes, enero 03, 2005

El sendero de adoquín

Hay distintas formas de no encontrar el camino hacia la orilla del mundo. Es instintivo, es el miedo natural que nos aleja de caídas interminables, repletas de marometas, vómitos y mareos. Es la inercia que nos guía en sentido contrario del filo marino y del enorme y resbaladizo caparazón de la tortuga milenaria; del brillante vacío estelar.
Cuando empiezo a andar por ese camino, recurro a la autohipnosis: miro tus ojos mientras lloras.

sábado, octubre 09, 2004

Rolando del otro lado

Hola, no sé si alguien visite todavía este lugar, aunque sería absurdo en vista de que lo he abandonado durante tanto tiempo. No quiero justificar tal abandono, sólo contar que he estado muy lejos de todo: máquinas, radios, televisiones, periódocos; todo se quedó en México... Pues sí, ni yo lo esperaba pero sucedió y estoy en Córdoba, España, rumbo a Granada. Llevo casi un mes rolando por estas tierras de la llamada unión europea, y ahora sé cómo son las calles de París, Amsterdam, Brujas, Laussane, Praga, Barcelona, Madrid, Lisboa. Ya sé también cómo son algunos museos y las fundaciones de Tapiés y Miró. No todo me ha gustado, las personas por acá son muy raras: o lentas para responder algo tan sencillo como si tienen refresco de naranja, o malencaradas, o discriminadoras, sobre todo en Praga y algunos lugares de París y Laussane, como que todavía no les cae bien toparse con alguien moreno y de rasgos latinos...
He recorrido grandes distancias en tren, y he conocido distintos metros en cada ciudad, pero definitivamente lo mejor es caminar, sólo así se conocen los rincones más extraños y divertidos o tenebrosos de cada lugar.
Bueno, ya les contaré más de todo esto, a ver cómo acaba. Sólo escribo para que no se crea que abandoné el espacio. Por cierto, si alguien sabe de alguna vacante en algún trabajo, le agradeceré la noticia, que mucho lo necesitaré a mi regreso...

jueves, julio 29, 2004

Larga ausencia

Hola, quiero agradecer a quienes ya visitaron este lugar, y como pudieron leer antes, ya imaginarán lo que pasó: Me corrieron de la oficina, por lo que ya no tengo internet gratis a diario, y ahora tengo que venir a uno de estos lugares para enterarme de lo que pasa allá afuera. Espero no hayan creído que ya me rajé y no voy a escribir más, tal vez sólo no con la frecuencia que me gustaría, pero trataré que sea más de cuando que en vez... Pronto.
Por cierto, una de las razones por las que no me había asomado a estos lugares es que Mote ya inauguró su primera exposición individual, y quienes no fueron, se perdieron de una gran noche, pero todavía están a tiempo de mirar todos los cuadros, antes de que algunos pasen a ocupar su nuevo espacio en la pared de quien los compró. Es más, podrían ser de los afortunados que saldrán con uno... Bueno, si pueden, vayan, ya saben, en la Reyes Heroles, frente a la plaza de santa Catarina, coyoacán. Cierra el 2 de agosto.