miércoles, agosto 10, 2005

No lo habría imaginado...

You are Edward from Tim Burton's 'Edward Scissorhands'!
Edward Scissorhands

Which Tim Burton film character are you?

Alguien me mandó un correo en el que decía que sería fácil encontrar la respuesta a cualquier duda existencial que me hubiera impedido definir mi personalidad. Obviamente me ataqué de la risa y entré a la página para saber de qué se trataba: es un test como de esos que salen en las revistas de moda, con opciones múltiples a escoger, pero lo único que podrás descubrir será con qué personaje de Tim Burton te identificas...

lunes, agosto 01, 2005

Colectivo Cancerbero

Ha nacido un nuevo habitante de la blogósfera: colectivocancerbero.blogspot.com. Es un ente conformado por tres espíritus (no en balde su nombre hace referencia a aquel mítico perro tricéfalo) que, además de una fuerte amistad, los une el afán de llevar hasta sus últimas consecuencias, la necedad/necesidad de dedicarse a las Artes Plásticas.
Cada uno empezó por motivos y con formatos distintos sus peripecias en el hábitat de la pintura, el dibujo, el grabado, la monotipia y experimetos inclasificables, acercándose cada vez más a un estilo arriesgado, lúdico, que rebasa límites entre lo real y lo ficticio para crear paisajes híbridos poblados de color, materia, vida, y ante todo, imaginación; elemento que las tendencias actuales han tratado de desterrar, esquivar o anular, por la sencilla razón -me aventuro a concluir- de que le tienen miedo.
Sí, es arriesgado dejarse llevar por ella, pero hay múltiples maneras de equilibrar sus efectos en el proceso creativo, y me parece que Cancerbero está encontrándolas, experimentándolas e incluso desafiándolas; por eso sus integrantes se unieron, y por eso se aportan mutuamente lo que pueden.
Los invito a conocer una pequeña muestra del trabajo de estos tres amigos y compañeros (Rodrigo Ambriz -Mote entre los cuates-, Miriam G. Puente, y Salvador Araujo), quienes aprendieron lo justo en la ENAP y en la Escuela de Iniciación Artística del INBA, pero a mi parecer, han aprendido lo necesario de ellos mismos para no enredarse en los nudos de esa masa que se engrosa cada vez más, tristemente, en función de pertenecer a la tendencia que no propone, que no explora, que no se arriesga, que no cree más en la pintura, que avanza en un sentido retrógrada hacia la nulificación de la creatividad; como si lo artístico residiera tan sólo en reproducir un molde vacío tras otro que pretende copiarlo, tras otro que pretende vaciarlo todavía más.

viernes, julio 29, 2005

Sobre Barceló

Bueno, parece que esto ya volvió a la normalidad, quién sabe qué le habría picado.

Ayer que andaba revisando el periódico, descubrí que el número del domingo pasado de La Jornada Semanal estuvo dedicado en buena parte a Miquel Barceló.
Esto me sorprendió y me dio gusto, pues su trabajo casi no se ha dado a conocer en nuestro país, pero los casi treinta años dedicados a la pintura y el dibujo, bien valen la pena y se ven reflejados en la exposición que estuvo o está en el Rufino Tamayo.
La verdad yo sabía muy poco de él hasta hace casi un año, cuando vi por primera vez un par de lienzos y una escultura en bronce, en el Reina Sofía. Lo primero que me llamó la atención fue lo grandísimo de sus formatos y la soltura con que saturó las telas de texturas y plastas de acrílico, sin tensar del todo la superficie, con lo que da la impresión de estar frente a un relieve de piedra.
Cuando me fijé en la escultura gato-perruna que tiene las patas metidas en los botes de pintura, me fue difícil relacionarla con bronce, pues parecía una mezcla de plastilina con chapopote o cerámica negra, por el acabado tan estilizado que le da.
Mote y yo nos entusiasmamos, así que buscamos libros sobre él, pero sólo los revisamos, pues estaban carísimos.
En mayo de este año fue que inauguraron su exposición, y entonces sí, el entusiasmo se convirtió en admiración. Poco a poco, conforme avanzamos mirando los cuadros, descubrí que el raro olor que imperaba en la sala -como humedad o fruta en estado de putrefacción- se debía a que este hombre trabaja con todo tipo de materiales que encuentra a la mano y los adhiere a la obra mezclándolos con pintura. Así, mirando con cuidado y de cerca -no tanto, que viene el policía y te dice que un metro de distancia-, encontramos colillas de cigarro, granos de arroz, semillas de papaya, paja, hojas de cuaderno, servilletas, hilos... Además, en el texto introductorio hay una pequeña relación de estos materiales y otros que son menos visibles, pero tal vez más significativos, pues los utiliza para relacionar su obra con los lugares que ha visitado, haciendo un puente que une la imagen que surgió en el lienzo y la imagen real, vivida, que le dio origen.
Tierra, ceniza volcánica, sangre, sedimento de ríos, arena desértica o marítima: todo ello es conjugado con una plena intención matérica y vital, para transmitir fuerza, para hacernos sentir la furia de una tormenta de arena o de mar.
Hay otro aspecto de sus pinturas que atrae visualmente: utiliza plastas de óleo y no recuerdo de qué otro material; al momento de aplicarlo pone el lienzo colgado del techo, boca abajo, de tal forma que al secarse, las plastas forman estalactitas que funcionan de la misma manera que la sutileza de las pinceladas en el impresionismo, pero al revés, ya que mientras más se aleja uno del cuadro, más forma le encuentra, aunque a primera vista sólo parezcan manojos de pintura seca.
También está la contra parte de lo matérico en una sala pequeña, en la que se reúnen dibujos y acuarelas que aluden por completo a su experiencia en Mali, a sus paseos en las caravanas o por los mercados. Ahí todo es más sencillo, los trazos son menos rebuscados y los colores a fuerza remiten a ese ambiente, uno que no concemos más que por los documentales, los libros o las pinturas, pero que de cualquier forma nos parece familiar.

Bueno, pues si no han visto nada de este pintor -creo que catalán- los invito a dos cosas: que vayan al Rufino, a ver si todavía está la exposición; y que lean lo que hay sobre él en el suplemento: un fragmento de su diario, una pequeña revisión a su obra, una crónica a partir de una entrevista en su estudio; y claro, unas cuantas fotos.