lunes, julio 11, 2005

Dos reseñas

La entrevista del sábado pasado fue algo confusa y vaga. Me parece que el conductor todavía no tiene experiencia suficiente en su labor y no supo guiar la conversación; se limitó a hacer un par de preguntas a cada uno de nosotros y luego se soltó hablando de sus logros y proyectos personales como aficionado al teatro. Creo que pudimos haber discutido cuestiones más interesantes que el hecho -sabido por todos- de que nadie vive actualmente de lo que crea. Me hubiera gustado que habláramos de nuestros procesos de escritura, de los temas que buscamos, de las propuestas que hacemos.
No sé si alguien, además de nuestros familiares, escuchó o ha escuchado el programa, pues me gustaría conocer alguna opinión más objetiva. Por lo pronto les comparto las dos últimas reseñas que grabé; creo que no lo había mencionado, pero el programa tiene como patrocinador a la Editorial Ficticia, por lo que la idea es promocionar sus libros y a cambio, ellos regalan al público cinco ejemplares del título reseñado. Aunque a veces me gustaría ahondar sobre distintos aspectos, debo contenerme y reducir mi nota a 3/4 de cuartilla, pues el tiempo máximo de duración es de 2 minutos. A ver qué les parece.

Balas de salva
(al aire el 9/07/2005)
Después de leer esta novela escrita por Marcial Fernández, es necesario sentarse un momento y tratar de entender qué es lo que uno acaba de leer, y no precisamente porque esté mal escrito, sino porque desde el inicio plantea una trama absurda, repleta de enredos, complicaciones y hallazgos en extremo cómicos, como el que el presidente de México cante la versión completa del Himno Nacional en Bellas Artes.
Podría decirse que es un manual para reír y burlarse abiertamente de nuestro sistema político y de los personajes que se encargan de manipularlo; además, sus peripecias se mezclan con las de un grupo de terroristas caricaturizados que deciden matar al presidente, quien, por increíble que parezca, es asesinado dos veces.
Una fuerte carga de sarcasmo y ridiculización, a punto de convertirse en discurso surrealista, mantiene en pie la tensión a lo largo de la novela. Es constante la sensación de no captar qué tiene que ver tal o cual personaje con otro o con una situación entera, pero, sorpresivamente, en medio de un final caótico, todo embona.
A pesar de algunas faltas en el cuidado de edición, y de que ciertas escenas se exceden en longitud con la intención de hacernos reír más y más, esta novela nos incita a concebir una historia subterránea o alternativa para tratar de comprender los verdaderos acontecimientos político-absurdos por los que atraviesa nuestro país.
El Hombre sin Pertenencia, de René Roquet
(al aire el 2/07/2005)
Tal vez el título de este libro se refiere a la identidad del propio autor desdoblada en los personajes de cada uno de los cuentos, o tal vez a la identidad oculta en cada uno de nosotros, retratada en cada uno de ellos.
De cualquier forma, el rasgo de hombre sin pertenencia, destaca de manera distinta en las anécdotas como una esencia que engloba y justifica la violencia a la que recurre y la soledad que abruma a la mayoría de los personajes.
¿Y quién, sino un hombre sin pertenencia sería capaz de dar muerte o entregarse al suicidio, al exilio, al amor conflictivo; a la pérdida y sensibilización de los sentidos a través de gran variedad de drogas y alcohol?
Por supuesto es importante entender que la palabra Hombre se aplica sin distinción de género, y específicamente, creo que se refiere a la especie en que hemos mutado después de habitar una ciudad no sólo ruidosa, sumamente poblada, contaminada y atroz; sino irónica y angustiosamente deshumanizada, como la nuestra. Ello se retrata sin miramientos ni concesiones en cuentos como "Vera se levantó temprano", "Nuestra pequeña salvaje", "Marcela", "Donde no se vean ni las luces", y "Las noches del desierto eran espinas de cactus"; en donde las escenas, además de provocar una risa nerviosa o una sensación de incredulidad pero de veracidad posible, nos hacen cómplices del deseo y la furia que reprimimos cotidianamente, pero que los personajes exaltan entre decadencia, sexo brutal y ensoñaciones delirantes.
En estos cuentos destaca la narrativa ágil, las frases cortas y concisas, y el lenguaje desenfadado, lo que permite una fluidez y lectura rápida en cada historia para visualizar de inmediato las imágenes, las situaciones, los paisajes maravillosos de la noche, el río, la cascada de Sta. María Ixcatepec; o aquel barco que trata de cruzar el Atlántico, subiendo y bajando sobre las olas enfurecidas por la tormenta.
René Roquet nos ofrece en su primer libro, personajes contrastantes y ambientes etílicos, casi todos en un entorno urbano y salvaje, cuyo hilo conductor es la crudeza, el conflicto psicológico, y ante todo, la abundancia de soledad.

5 comentarios:

Silencio V_2.0 Release 3 dijo...

Pues me has animado a leer el primero ahora que lo encuentre, vi el libro de la guerra de los mundos de 6to piso en sanborns, aah debería leerlo y ver que tal...

Iliana Vargas dijo...

Va, si quieres te presto cualquiera de los dos, o los dos.
¿Qué tal el de Corazón frío?

Arturo Robles Quiroz dijo...

Respuesta fuera de contexto.

El universo es tan inmenso (no se sabe si tiene límite) que los agujeros negros nunca superarán su masa. Hay, ha habido y siempre habrá multitud de agujeros negros por todo el espacio y no hay mayor bronca. Esperemos, no obstante, que no se acerque uno lo suficiente como para engullirnos: digamos, a unos cuantos millones de kilómetros estamos a salvo.

Silencio V_2.0 Release 3 dijo...

Cierto, pero se dice que los agujeros negros estan conectados, que uno te lleva a otro humm en el centro de nuestra galaxia hay uno dicen, que los hoyos negros atraen y esas cosas por eso donde es más brillante una galaxia, es posible que su centro tenga un hoyo negro, demonios, entonces cada galaxia tiene su propio hoyo negro, más los que andas por allí perdidos,,,. que miedo

Ahh pues ese de Corazón Frio, de putisimamadre, genial voy buscar cosas de ese chamaco.

Portese mal

Silencio V_2.0 Release 3 dijo...

Niii nunca es fuera de contexto...

Don Arturo