viernes, febrero 26, 2010

A spell on me

El siguiente texto se había estado traspapelando entre las diferentes versiones del pequeño primogénito que espero asome pronto los ojos al mundo. Creo que se llamará Not about you anymore, y creo que este texto no debería quedarse fuera. Si pudiera, lo publicaría en un aparato en el que, al empezar a leerlo, se activara el video que aquí lo acompaña.

XIII. Minimalia

Arrastro mi cuerpo hasta la telaraña de tuberías oxidadas
que soñé hace unas noches
y que prometía ser mi nueva guarida.

Sin embargo mi cuerpo no sabe detenerse,
no quiere resguardarse
y se queda un rato mirando
las costras y las goteras de
esa telaraña-escalera;
y luego, sin dudarlo,
se sigue de largo.

Me voy quedando,
me voy quedando atrás
porque ya no me llega el aire,
ya no me llena;
porque mi cerebro
se inunda de melancolía,
porque mis pasos
se arrastran
aferrándose al lodo y a los charcos,
al pasto y las calles
que antes recorrí
sin estar tan sola,
sin guardar en mis ansias
tanta desesperanza,
sin sentir que el frío punza
mi piel caliente y viva,
tan imprudentemente viva,
tan exaltada
y sola.

Camino pues,
sin pensar mucho en los pasos
que voy dando,
en las calles que se deslizan
a mi lado,
en los rostros
que miro y esquivo,
en los golpes que doy y me van dando.

Cruzo avenidas
con el vértigo de dejarme seducir
por la quietud a media calle,
a la espera de un elefante que embista mi cuerpo,
y sólo veo autos.
Me pregunto cuál sería la velocidad y el tamaño de un auto
para igualar la capacidad destructora de un elefante
que, al correr despavorido por esta calle
y encontrarse conmigo,
destrozara mi cuerpo hasta dejarlo irreconocible.

Sin embargo miro ambos lados de la calle
y cruzo cuando no hay autos.
Y camino esquivando coladeras abiertas
y me cuido de limpiar mi nariz
cuando noto
que no estoy respirando.

¿Qué pasa?
¿No hay verdadera tinta en mis zapatos?