jueves, julio 19, 2007

Ya viene la edición del 10 aniversario de la Agenda de la Luna. El texto con el que participo puede ser este:

Trípode de luz

I

Mirar las estrellas de día,
cielo donde la luna
y el sol
ocupan el mismo espacio
extenso, sin nubes que aclaren
el ultramar-ultracielo
azul.

II

Explorar la luz nocturna,
encontrar en el negro más profundo
un abismo blanco,
un punto plateado
al que le ofrendan una danza
las estrellas
más pequeñas
sin atreverse a brillar tanto
ni a crecer como un ojo;
sólo a vibrar,
a girar,
a inflarse temblando
a punto de perderse
en explosión.

III

Las luces de los faroles se alzan sobre postes de metal, tubos gruesos como brazos largos que se estiran para alcanzar el patio en el que juegan los astros. No importa cuántos watts le den vida a los focos, la luz que irradian sólo ilumina la sombra de las figuras que avanzan alargándose: hombres y animales que no pueden dejar de mirar hacia arriba, de rondar las calles olvidándose del calor de sus camas o la humedad de sus rincones. Sonámbulos lunáticos se deslizan sin escuchar sus pasos, sin escuchar el aullido de alguna sirena o de algún asesinado; sólo giran despacio al ritmo de la luna, esperando que ella alumbre y abrase sus huesos como no lo hacen los dedos del sol.

O este:

Baile de insomnes

El sueño es imposible
cuando la noche brilla feroz,
cuando los cantos de estrellas y cometas
hacen nadar a los peces
hacia la orilla de ríos y playas
donde se olvidan de que no tienen pies,
de que el aire
y el hombre matan.

Ahí descubren que sus aletas giran,
que la luna retumba en sus escamas,
que todos los enemigos duermen;
y que ellos,
anfibios y peces hipnotizados por el insomnio,
para el árbol, la arena y la noche,
por vez primera danzan.