viernes, marzo 24, 2006

Eskimo

Los cazadores, expectantes sobre los kayaks, han remado despacio, casi en silencio para que la tranquilidad del agua permanezca casi inmutable, hasta que logran divisar el objetivo de su salida: una morsa que asoma curiosa la cabeza fuera del agua helada, y delata, sin querer, a su tribu que yace relajada en las faldas de un iceberg.
Esta es parte de la primera historia que conforma uno de los proyectos más originales y mejor logrados de The Residents: Eskimo.

En su primera versión, creada en 1978, Eskimo no incluía imágenes ni fotos; sólo se trataba de un audio que nació a partir de seis historias escritas por los integrantes de The Residents. En aquella época, el disco causó conmoción debido a la pureza de los sonidos logrados, a la mezcla del aspecto rústico, acentuado por cánticos y oraciones en un idioma inventado por los integrantes del grupo, y los tonos de las consolas tratando de recrear la gelidez ominosa, totalmente desconocida para nosotros. Este trabajo fue considerado la primera gran producción del grupo, y en su portada aparece el cuarteto dando a conocer a los personajes con los que han sustituido sus identidades a lo largo de los últimos treinta años: vestidos de smoking con la cabeza cubierta por un enorme globo ocular.

En 2002 The Residents retomaron Eskimo y redondearon el concepto con imágenes; pero no se trata precisamente de un documental nacido a partir de una investigación, sino de una recreación de acontecimientos sobrenaturales, míticos o legendarios, tal vez producto de la imaginación exacerbada que obedece a la sencilla pregunta de ¿cómo será o habrá sido la vida de los esquimales?
Por supuesto se deja ver un proceso de recopilación de lecturas al respecto, sobre todo de costumbres y creencias antiguas (que insisto, seguramente fueron modificadas por la mano del cuarteto); desafortunadamente, también hacen alusión a la manera en que esta cultura no se salvó, a pesar de la distancia geográfica, de la presencia de esas dos industrias que pretenden alimentar al mundo entero: Coca-Cola y Mc Donald’s.
Como bonus se incluye un “verdadero” documental filmado en 1922 (aprox.) en el que un grupo de esquimales construyen un iglú, pescan una morsa y se desnudan antes de irse a dormir.

Las imágenes de Eskimo fueron seleccionadas para que confluyeran con las historias previamente escritas, y son superposiciones de paisajes extraordinarios, ballenas, morsas, lobos y personas que oscilan entre dibujos y antiguas fotografías en blanco y negro.
La música funciona a manera de soundtrack que da voz a las vibraciones emanadas del hielo, del cielo oscuro, estrellado y cristalizado por auroras boreales; del silencio contenido en la mirada impenetrable y la boca herméticamente sellada de los esquimales. La recreación de cantos y murmullos evoca el misterio del ritual que acompaña –como una coraza o manta protectora- cada acto sutil y cotidiano que ante nuestros ojos podría ser irrelevante y hasta banal por ser cosa de todos los días. Sólo que en Eskimo cada cosa de todos los días es percibida como un acto único e irrepetible, producto de la magia con que los espíritus elementales bendicen al ser humano. Por eso, un nacimiento, la llegada del día y de la noche –que dura seis meses cada uno-, un momento de delirio o alucinación provocada por la anunciación de la cercanía de la muerte, es digno de la atención de todo el grupo.

Transcribo una de las historias que habla de una mujer en su trayecto hacia la cueva sagrada donde debe parir. Cruza extensos páramos de hielo quebradizo, y al llegar a la cueva, cuyas texturas se hacen rugosas mientras avanza hacia la oscuridad profunda, las imágenes sugieren una metáfora del viaje de la mujer hacia su propio útero hasta que, guiada por los cantos protectores de Angakok, llega adonde está su hijo y lo ayuda a nacer. Al final queda un fuerte contraste de la desnudez del bebé sobre la nieve en la boca luminosa de la cueva, y la foto de una pareja de ancianos que anuncian su lejano pero inevitable destino.

BIRTH

The pains were coming in regular intervals and she knew if she didn’t star moving, her legs might collapse before she could reach the ice cave.
The ceremonial band was already playing birth music and the other women sang in attempt to comfort her.
But as her steps carried her toward the ice cave and the ceremonial band’s music became lost in the wind, the true lonliness of her situation loomed even larger in her mind.
The gaping mouth of the ice cave eagerly awaited. And although she felt fear, she knew the cave also offered relief from her quickening pains, for this journey had been made many times before.
Her pace remained unchanged as she entered the cave, wich now enlarged and engulfed her in the sweet music of slowly moving ice vibrating within its own crystalline formations.
Deeper into the cave she went. The men were playing the kooa and chanting for the birth of a male.
Finally she reached the furthest chamber were stood the Angakok. Delivery began immediately as the magic man filled the room with protective prayers.
The child was born. The Eskimo woman reached her hand gently across the already frozen crust on the infant’s belly to feel the child sex.
The other women came into the chamber singing the song of life and bore the crying infant away.

5 comentarios:

Anónimo dijo...

Thank you!
[url=http://cqsbgrea.com/ebic/invy.html]My homepage[/url] | [url=http://wylkoktw.com/zafa/yzst.html]Cool site[/url]

Anónimo dijo...

Thank you!
My homepage | Please visit

Anónimo dijo...

Thank you!
My homepage | Please visit

Anónimo dijo...

Thank you!
My homepage | Please visit

Anónimo dijo...

Well done!
http://cqsbgrea.com/ebic/invy.html | http://hwaiyxfl.com/kqzy/qxqx.html